El cuarto oscuro sexo anónimo

Como sabrás, se le llama cuarto oscuro a las salas de algunos locales en las que, con una baja iluminación o en total oscuridad, los clientes pueden mantener relaciones sexuales de forma anónima y/o con gente desconocida.

Los primeros cuartos oscuros (darkrooms o backrooms en inglés) aparecieron en la década de los 60 en Estados Unidos, e inicialmente sólo podían encontrarse en locales de público gay. Pronto dieron el salto a Europa y se empezaron a instalar también en bares, discotecas, clubs de sexo, centros nocturnos o saunas tanto de ambiente homosexual como "hetero". La condena religiosa y social a las relaciones homosexuales fue la gran responsable de la aparición de estos lugares, donde se podía disfrutar de encuentros rápidos y casi siempre anónimos en un ambiente totalmente desinhibido. Hoy en día la sociedad ha evolucionado, pero por aquel entonces los cuartos oscuros eran el único recurso del que disponían los hombres homosexuales para poder mantener sexo sin poner en peligro su imagen pública o su integridad física.

En cuanto al aspecto y la decoración, algunos cuartos oscuros incorporan luces rojas, azules o verdes. Las paredes suelen ser negras o de colores muy oscuros. Carecen de mobiliario aunque en ocasiones también cuentan con ciertos apoyos para la práctica del sexo.

El tamaño de un cuarto oscuro suele ser suficiente para al menos dos o tres personas. En determinados locales puede comprender una gran parte de su área con laberintos, rincones o incluso enclaves que simulan ser las celdas de una prisión, en clara metáfora de la clandestinidad que dio origen a estas salas.

Uno de los mayores atractivos de un cuarto oscuro es poder practicar sexo con alguien desconocido mientras mantienes en todo momento tu propio anonimato. Al indudable morbo que provoca una relación sexual de este tipo, se añade el hecho de que no haya apenas luz, lo cual invita a un total desarrollo de los sentidos. Además, que tu amante no sepa a ciencia cierta quién eres fomenta la desinhibición, haciéndote sentir completamente libre y sin tapujos.

En cualquier caso, lo que pueda ocurrir en el interior de un cuarto oscuro sigue siendo secreto de sumario, y a buen seguro supera los límites de la imaginación más morbosa. Por ello, la única forma de saber qué sucede exactamente ahí dentro es experimentarlo por uno mism@. Eso sí, siempre tomando las oportunas precauciones.

¿Y tú? ¿Ya lo has probado? Si aún no lo has hecho... ¿te atreverías a mantener relaciones en un cuarto oscuro?

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