Problemas de índole sexual y crisis de pareja

La falta de deseo sexual es un problema que afecta cada vez a más parejas. Muchos expertos en sexualidad coinciden en que esta creciente tendencia puede estar relacionada con la delicada situación económica que atravesamos. Es obvio que el estrés, la ansiedad y las preocupaciones que rondan por nuestra cabeza no contribuyen precisamente a aumentar nuestra libido ocasionando todo tipo de problemas sexuales. Y es que no olvidemos que la actividad sexual, además de ser una necesidad fisiológica, tiene un alto componente emocional.

Problemas de índole sexual y crisis de pareja

Por un motivo u otro, lo cierto es que en los últimos tiempos se han disparado los casos de disfunción eréctil, un problema que ya afecta a cerca de un 30% de los hombres españoles. De hecho, los médicos afirman que ha aumentado el número de consultas relacionadas con la dureza y eficacia de la erección. Por suerte, tanto la disfunción eréctil como para la eyaculación precoz (la otra disfunción sexual masculina más frecuente) existen tratamientos eficaces. Además, los hombres están cada vez más dispuestos a hablar de sexo con su médico cuando así lo consideran oportuno, lo que facilita su diagnóstico.

No obstante, conviene recordar que, como complemento a los tratamientos prescritos por los especialistas, el hombre puede ayudarse de productos eróticos muy prácticos, como afrodisíacos naturales, ambientes de feromonas o cremas vigorizantes para aumentar la intensidad y calidad de la erección.

En el caso de las mujeres, la inhibición de su deseo sexual suele estar más relacionada con la perimenopausia, el periodo natural de transición que transcurre hacia la menopausia, y que en algunos suele ir ligado a bajos estados de ánimo y falta de libido. Pero no todos los problemas sexuales de las mujeres tienen que ver con esta etapa. Existen disfunciones sexuales femeninas ajenas a la edad o al estado físico. Es el caso de la anorgasmia, que impide a la mujer que la padece alcanzar el orgasmo durante la relación sexual. También son frecuentes los casos de dispaurenia (dolor o molestias durante el coito) o incluso de vaginismo (imposibilidad de practicar relaciones sexuales debido a la contracción involuntaria de los músculos de la vagina).

Al igual que ocurre en el caso de los hombres, la mayoría de estas disfunciones son debidas a factores psicológicos, que también pueden minimizarse de forma complementaria a los tratamientos correspondientes mediante el uso de cremas estimulantes para mujer o de las esferas intravaginales, un juguete sexual muy recomendable para fortalecer el suelo pélvico y aumentar la sensibilidad y el control de la musculatura vaginal.

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