Problemas relacionados con el tamaño de la vagina

Si bien el tamaño del pene es un tema muy recurrente en las conversaciones sobre sexo con amigas/os, el de la vagina suele pasar algo más desapercibido. Sin embargo, el tamaño de la vagina también puede influir directamente en la calidad de las relaciones sexuales, y por lo tanto, en la satisfacción sexual tanto del hombre como de la mujer. Puede que por vergüenza o pudor nunca lo hayas hablado con nadie, pero seguro que más de una vez te has preguntado si tu vagina es normal, grande o pequeña en relación a las demás.

Problemas relacionados con el tamaño de la vagina

Si es así, seguro que te interesa saber que la longitud media de la vagina suele oscilar entre los 65 cm y los 8 cm en estado normal y los 10 y los 115 cm en estado de excitación. No obstante, quizás no sea tan importante la longitud de la vagina como el ancho de la misma. De hecho, una excesiva anchura de la vagina, casi siempre provocada por uno o varios partos, puede hacer que se reduzca el placer femenino percibido durante la penetración, ya que la fricción del pene contra la vagina se verá reducida de forma ostensible. Todo ello hace que muchas mujeres afectadas por una cavidad vaginal demasiado grande estén preocupadas, en mayor o menor medida, por la posibilidad de no volver a disfrutar del sexo igual que antes de ser madres.

Por otra parte, el ensanchamiento de la vagina puede originar la entrada y salida involuntaria de aire, o lo que es lo mismo: la aparición de los molestos pedos vaginales, de los que ya hemos hablado aquí en alguna ocasión.

En el lado opuesto están los casos de vaginas demasiado pequeñas o estrechas, estadísticamente mucho menos frecuentes. Entre los síntomas asociados a esta disfunción están las molestias o dolores durante la penetración, aunque dichas dolencias se deben en la mayoría de las ocasiones a una estimulación insuficiente o incluso a distintos grados de vaginismo.

Para ambas situaciones son muy recomendables los ejercicios Kegel con las bolas chinas, que realizados de forma regular, ayudarán a ejercitar la musculatura pélvica y a practicar el control de los músculos de la zona vaginal, entrenando así para el momento del coito. Además, con estos ejercicios también prevendrás posibles problemas de incontinencia urinaria, muy comunes en mujeres que han dado a luz.

Recuerda que para bien o para mal, la vagina es un órgano muy elástico, capaz de adaptar su tamaño según requieran las circunstancias: desde sostener un fino tampón vaginal en su interior hasta ensancharse lo suficiente como para dejar pasar al bebé durante el parto. Así que sea cual sea tu caso, no te obsesiones con el tamaño. Practica los ejercicios Kegel para fortalecer y mantener en forma tu suelo pélvico y disfruta de las relaciones sexuales sin pensar en nada más.

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