Dildos y consoladores: un mundo de materiales

Como ya hemos comentado en varias ocasiones, son cada vez más las posibilidades que te ofrecen los dildos o consoladores. Los hay de todos los tamaños, formas, colores y funciones, pero ¿de qué materiales se componen?

Dildos y consoladores: un mundo de materiales

La silicona es a día de hoy el componente estrella. Presenta numerosas ventajas y casi ningún inconveniente: tiene un tacto agradable y sedoso muy parecido al de la piel humana. Además es higiénico, antialérgico, duradero y muy fácil de lavar (bastará con un poco de agua y jabón). Asimismo es flexible y se adapta rápidamente a la temperatura corporal. En caso de que uses lubricantes con este material te recomendamos los de base acuosa, pues aunque resulte paradójico, los de base de silicona pueden acabar deteriorando el consolador.

La gelatina, al igual que la silicona, es capaz de imitar la textura de la piel humana con mucho realismo, y puede presentar sugerentes colores y transparencias. Entre los inconvenientes podemos destacar el olor a plástico que en ocasiones pueden tener los consoladores de gelatina cuando son nuevos (aunque generalmente desaparecerá con un lavado) y que su durabilidad y resistencia no es la misma que la de los dildos de silicona.

El látex sigue siendo muy utilizado por su elasticidad y reducido precio. Además es un material agradable al tacto y fácilmente moldeable, pero también tiene algunas desventajas, como que puede presentar reacciones alérgicas en determinadas personas, es sensible a la humedad y necesita unos cuidados especiales para su correcta conservación e higiene.

El PVC suele ser el material más económico, es muy fácil de conservar y es compatible con todo tipo de lubricantes, pero también suele ser excesivamente rígido y su tacto es menos realista.

El cristal también tiene su pequeño hueco en el mundo del placer. Es un material liso y duro, y te ofrece la posibilidad de jugar con su temperatura. Así por ejemplo, puedes probar metiéndolo en la nevera para conseguir un efecto frío que seguro que te resultará muy excitante y divertido. De la misma forma puedes bañarlo en agua tibia para aumentar su temperatura y conseguir una cálida y sugerente sensación. Además su mantenimiento no es nada complicado.

También puedes probar con dildos más originales, como los de aluminio (duraderos, ligeros y, al igual que los cristal, flexibles en sensaciones térmicas), acero (muy resistentes, rígidos y antialérgicos) o cerámica (deslizantes, sensuales y tremendamente suaves).

Como ves la variedad de posibilidades es infinita pero la elección es solamente tuya.

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